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La Coctelera

karurasu

20 Enero 2008

Iraqui Streets

La compuse en el 2004 y la grabé hoy :O

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20 Enero 2008

Me duele amarte (Reik Cover)

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20 Enero 2008

Aqui Estoy

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17 Julio 2007

Patascoy

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13 Enero 2007

Soldado Colombiano (Un Relago)

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22 Abril 2006

Por que tenías que venir

Me voy a vivir a Bogotá.

Se la pueden bajar aquí

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Cuenta, como un día te soñé,
Mucho tiempo te espere
Entre historias y canciones
Te escribí sin conocer.

Y ahora que me voy
Venís donde yo estoy
Ahora me doy cuenta
Todo era para vos

Pero me tengo que ir
Y con mi vida seguir
Por que tenías que venir
Ahora me duele partir

Te abrazo y ya te extraño
No puedo controlarlo
Por que tenías que venir
Por que tenías que venir

Cuenta, cuenta, cuenta como todo
Fue brotando en cualquier modo
Como un volcán en erupción
Que no pudimos frenar

Conocernos de repente
Jugar a nuestra suerte
No querernos separar

Y por que… por que tenías que venir
Para hacerme tan feliz
Y hacerme… pensar en ti

Pero me tengo que ir
Y mañana no estaré
Para hacerte… sonreír.

Cuenta como un día te soñé
Mucho tiempo te espere
Entre historias y canciones
Encontrarnos otra ves

Te abrazo y ya te extraño
No puedo controlarlo
Por que tenías que venir
Para hacerme tan feliz.

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27 Febrero 2006

Me dejaste ir (Despedida en Do mayor)

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Mi más reciente compocisión.
Se la pueden bajar aquí
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Siempre voy a recordar
Tu casco, tu escudo, y tu antifaz
Con los que caminas protegida
Del mundo y de la sociedad
Tal ves, el antifaz ese día
Se corrió por que yo pude mirar
Pude ver lo que otros no.

Me acerque un día
Sabes bien que lo intente
Decís sur yo norte
Tan opuesto siempre fue.

Te quitaste el casco
Tal vez hasta el antifaz
Y el escudo amargo
Siempre me impedía entrar.

Y a pesar de compartir
Una tarde una película o andar por ahí
Jamás te conocí como yo
Quería me dejaste ir
Pero recordare, una botella,
Unos besos, un rió, una noche, no se,
No se, no se….

Me dejaste ir
Y ahora ya podes seguir
En tu mundo exacto
Controlado solo por ti

Llegar de estudiar
Comer, ver televisión,
Trabajar ahorrar y
Después comprarte algo.

Y yo no estaré para molestarte
O secuestrarte la tarde, lo se
O decirte que tal programa
No es bien, no se, o robarte
Un beso cuando me toques, y que,
Me dejaste ir, y para ti esta bien.

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9 Febrero 2006

+ than a tale 4 u (FTW)

Es difícil empezar a contar un cuento cuando el final es el compendio de millones de suposiciones que rondan en la cabeza del que lo narra pero así es como se narran la mayoría de las historias que viajan como ráfagas de viento en el bosque en el que se desarrolla esta historia. ¿Es un bosque encantado?, mmm… si, y habitado por toda clase de seres que juegan su papel, no se les tilda de buenos o malo, simplemente hacen lo que tienen que hacer…

Acto primero (Lo que trajo la noche)

Y como si viniera del sur apareció la enigmática y sustancialmente malentendida, mmmm… si, avestruz, que corría en la noche virgen perdida dentro de la multitud, esquiva y pasajera, con la rebelde timidez que caracteriza a las de su especie en extinción. ¿Qué querrán a estas horas? Se preguntaban los robles ante la estampida de animales, hadas y todo tipo de criaturas que despertaban la noche que apenas bostezaba su llegada.
Ha si… los robles, eran pocos los que quedaban, pues habían sido reemplazados por manzanos, que se habían esparcido en fervorosa primavera a lo largo de todo el bosque eran muchos, y aunque unos más grandes que otros todos habían crecido de igual manera, todos idénticos, todos moldeados por la “sociedad” de hadas de alas azules que dictaban las reglas de todo lo que debía ser y del comportamiento de todos. Los que se rehusaban a seguir su estandarización avasalladora tendían a desaparecer, como los robles, las avestruces y otros seres que vivían bajo su propia conciencia y habían desarrollado habilidades naturales con el paso de los años para nunca tener que mirar a las hadas de alas azules a los ojos, y no quedar hipnotizados por lo “común”.

Acto Segundo (¿Faith?)

Dentro de la estampida nuestra avestruz corría, pero no lo hacía por que sabía para donde se dirigía sino por que no querías ser aplastada por la cantidad de criaturas que habían tras de ella. No estaba afanada ni nerviosa, pues los avestruces eran los animales más rápidos de todo el bosque, algo que las había vuelto difíciles de alcanzar, tanto así que su interacción con otros animales era muy poca, generalmente se relacionaban entre ellas aunque les era extremadamente difícil encontrarse unas a otras. Desde una colina los robles miraron a la multitud hasta que se cansaron, pocas veces fijaban su atención en actos tan banales, siempre estaban ocupados pensando en algo o sumidos en infinitas reflexiones sobre cosas que nadie más se preocupaba por saber, eran sabios y muy particulares, cada uno tenia su propio mundo y las propias reglas que regían su vida, eran muy radicales y con todas sus fuerzas trataban de evitar que las hadas de alas azules se posaran bajo sus ramas, lamentablemente eran los seres más lentos de todo el bosque y pocos lo conseguían, los que no, eran transformados en los más hermosos manzanos que adornarían el vasto valle la hipocresía en donde todos decían ser felices.

Acto Tercero (Corre…)

Todos los robles volvieron a sus asuntos menos uno, un roble artísticamente joven (¿Cómo se es artísticamente joven?) e impetuoso que miraba con gracia al avestruz, ¡Que rápida era!, él sabía que aunque parecía tranquila sentía un ligero temor de ser alcanzada, corría armónicamente, hasta parecía bailar cuando con gracia esquivaba los manzanos que se cruzaban en su camino, era un avestruz salvaje y joven, ¡ERA UN AVESTRUS!, ¿Hace cuanto no veía uno?, nunca lo sabría pues cuando los árboles querían olvidar lo hacían para siempre. No dejo de mirarla hasta que se perdió tras una montaña, lo más curioso fue que antes de desaparecer se miraron por una fracción de segundo para seguir cada uno sus vidas agitadas y solitarias.

Acto Cuarto (No te choques)

La multitud se disperso poco a poco, los que fueron atrapados fueron transformados en conejos, conejos que se reproducían y se multiplicaban poblando todo el bosque, su alimento favorito eran las manzanas que abundaban de noche y de día, y que se podían encontrar en cualquier rincón. La avestruz no fue alcanzada, era demasiado rápida para las hadas de alas azules que habían ocasionado la estampida. Siguió corriendo y corriendo hasta que por culpa del destino (según ella) se tropezó y fue a chocar contra el roble que había visto la noche anterior, no se hizo daño, ¿A quien podía lastimar un golpe a toda velocidad contra un roble? Se sintió sorprendida al ver a un roble, ¡UN ROBLE!, no recordó haber visto nunca a uno, desde la distancia todos los árboles parecían manzanos. El roble se acerco lentamente, la avestruz era tímida pero curiosa e impulsiva, finalmente el roble habó y empezó una conversación que aunque duro varias estaciones para ellos fue solo un suspiro de sus vidas, un momento fugaz que habían vivido con intensidad.

Acto Quinto (¿Las artimañas sociales?)

¿Por qué?, era irreal que un avestruz u un roble hablaran, sencillamente eran demasiado diferentes, aunque aún así a ninguno de los dos le importaba, la avestruz creía que el roble hablaba con ella por que le gustaba ofrecer su sombra, y el árbol pensaba que la avestruz le hablaba por que aunque sabía que la realidad era un buen lugar no le gustaba vivirla y situaciones tan irreales como un avestruz y un roble juntos los transportaban a un mundo compartido donde nadie podía entrar. Y así estuvieron, felices y despreocupados, hasta que una noche… las hadas de alas azules los encontraron, y fue cuando todo término. Se vieron rodeados por muchas, un gran número de hadas azules, y aunque ambos sabían que no podían mirarlas a los ojos su sola presencia traía un aura que reflejaba todo lo que las hadas profesaban. Ellas eran las burócratas del bosque, las que ponían las reglas, las que decían que estaba bien y que estaba mal las que tenían archivos con millones de papeles (fabricados de manzanos muertos) en donde todo estaba escrito y documentado en donde nada se escapaba de sus ojos que rodeaban los confines del bosque.
Las hadas los rodearon, estaban disgustadas con el roble y el avestruz por lo que habían hecho, pues solo la unión entre conejos y manzanos estaba permitía. El avestruz influenciada por el aura de las hadas sintió vergüenza por el acto cometido y como lo hacen todas los avestruces escondió su cabeza bajo la tierra creyendo que así se escaparía de todos sus problemas, pero la influencia de las hadas era tal que hasta llego a pensar que el roble la quería convertir en un conejo, y huyo, corrió lo más rápido que pudo y allí se separaron.
Acto sexto (¿FIN?)

Corrió y corrió… y cuando el aura de las hadas de alas azules dejo de hacer efecto en ella empezó a extrañar al roble, que había quedado solo en las colinas, sintió ganas de volver a hablarle, de volver a compartir con él. Pero sabía que tan solo había tenido suerte y que si las hadas azules la volvían a atrapar con el seguramente sería convertida, sintió miedo y volvió a meter la cabeza dentro de la tierra como si en realidad eso ayudara en algo.

Acto Séptimo (Tal ves)

Y todo habría terminado allí y el roble habría olvidado para siempre como solo lo pueden hacer los robles. Si en medio de su sabiduría no hubiera reflexionado, dándose cuenta de que todos los seres del bosque eran libres y que no tenían que ser conejos o manzanos para poder estar juntos como lo hacían los conejos y los manzanos, se acordó que las hadas de alas rosada existían (¿Por que rosadas?) y que aunque nadie acudía nunca a ellas por temor a la libertad total tenían el poder de escribir nuevas reglas que las criaturas del bosque podían inventar para poder hacer sencillamente lo que quisieran sin temor a las hadas de alas azules. Esto sucedía muy raras veces, pues todos aceptaban mal que bien las reglas impuestas por las hadas azules que le traían el orden al bosque.
El roble fue a buscar a la avestruz para contarle su misteriosa idea, seguramente la encontraría, pues nunca había sabido esconderse… ¿Qué pasaría?, y en realidad era incierto pues con los avestruces nunca se sabe….

Carlos A.

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Sobre mí

Pasivo, compulsivo, extremista. Pereirano de Nacimiento, Rolo los primeros 5 años de mi vida, y caleño de crianza. Telematico de Profesión, Humanista de vocación. Escritor de pasión. Cantante de desparche.

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