El Clan Akalim capitulos I II III IV
SHINRYU IMPARTE LA NOCHE
Y nunca mas amaneció para los que a la reunión asistieron, pues Shinryu aquel muchacho joven de ojos verdes y cabellos negros trajo la noche a los ejecutores Akalim, sin vacilar un solo instante.
La cueva se ilumino en la entrada y se percibió claramente la sombra de Shinryu que al mirarlos a todos pregunto de forma tal que su voz pareció solo un susurro - ¿ Donde esta Nishinu? – El silencio se convirtió en la respuesta que necesitaba y un destello de rabia se vio a través de sus dos ojos. Respiro profundamente y con el mismo tono de voz susurrante dijo:
- Henos aquí a loa ejecutores del clan Akalim quienes desataremos nuestra furia contra los que corrompen nuestra sabiduría. El día final se acerca y todos estaremos muertos para enterrar la fuerza incontrolable no digna de los mortales – El viento agitaba los ropajes negros de Shinryu mientras este hablaba y caminaba lentamente hacia adentro de la cueva. Cuando pudo alejarse del viento se detuvo y una vez mas respiro profundamente para continuar hablando – Los ejecutores deben aceptar su destino voluntariamente, así que quien no este de acuerdo con la responsabilidad que los sabios han impuesto debe manifestarlo ahora - Y el silencio se convirtió en respuesta una vez mas porque el miedo reinó en aquella cueva, ya que todos sabían que quien renunciara seria ejecutado allí mismo por sus demás compañeros, tan rápidamente que la muerte le alcanzaría antes de tocar el mismo suelo.
Y ante el silencio Shinryu hizo una venia de aceptación sin cerrar nunca sus ojos. Tomo aire de nuevo y su mirada se volvió tan penetrante que todos en la cueva quedaron perplejos.
Separo sus piernas y apretó sus puños.
En ese momento Kurogi (el astuto) supo lo que sucedería, pero ni toda la astucia ni su habilidad le sirvieron para alcanzar la entrada antes de que Shinryu la golpeara violentamente con su mano abierta para desprender las rocas y dejarla sellada.
Mientras las rocas se desprendían Shinryu salto hacia delante con las manos y los pies extendidos dándole la imagen de una flecha mortal.
Sus manos eran su guía y se dirigían velozmente hacia Korugi quien corría desesperado hacia la entrada.
Y a todos sin excepción se les helo la sangre ante lo que sus ojos vieron, porque mientras las rocas caían perdieron de vista a Shinryu quien salió demasiado rápido e inadvertido como un verdadero Akalim. Mientras e resto observaba a Korugi correr porque como la gacela que perseguida por una fiera corre para salvar su vida así corría Korugi y habría alcanzado la salida antes de que se sellara la cueva si por su espalda no hubieran asomado los brazos de Shinryu que atravesaron su cuerpo asomándose casi hasta el codo. Y así como entraron salieron cuando Shinryu arqueo su cuerpo horizontal hacia arriba describiendo una vuelta perfecta en el aire para caer mirando al frente con la cabeza abajo mientras a su espalda yacía el cuerpo sin vida de Korugi.
Cuando Shinryu levanto la mirada se encontraba solo en la cueva. Camino lentamente hacia la entrada sellada y se agacho para recoger una daga, se levanto de nuevo muy lentamente y con la misma calma con la que había hablado antes dujo:
- Korugi ha muerto. Y Kiveda digno representante Akalim ha escapado veloz como el rayo de la noche que solo se ve cuando ha alcanzado su destino. También esquivo la daga con la que me propuse acabar con su vida, pero sus habilidades solo prolongaron durante un tiempo su vida. Porque ni él ni Nishinu evitaran la oscuridad de la muerte cuando yo los alcance.
Solo debe haber un ejecutor y ese será el que salga vivo de esta cueva. Y pueden esconderse pero no evitar el destino porque la purificación empezara hoy con su sangre –
Y todos miraban al verdugo Shinryu desde diferentes partes de la cueva sabiendo que no se podrían esconder por siempre y que tarde o temprano tendrían que enfrentar el filo de su espada, pero seis Akalim como los que se escondían allí eran demasiados para cualquier mortal y todos confiaban en que Shinryu a pesar de su vasta concentración caería antes de vencerlos a todos.
Y esa noche junto con las dos siguientes solo se percibió silencio desde afuera de la cueva, cuando amaneció por cuarta vez se escucharon gritos y el metal chocar, y la cueva se estremecía de los golpes que recibían sus paredes, para luego volver a escuchar silencio durante largas horas y comenzar de nuevo el sonido de la aniquilación.
Y fue hasta el décimo día en que las rocas que sellaban la entrada fueron removidas lentamente hasta dejar un pequeño agujero por el que se asomo la mano ensangrentada del único sobreviviente.
Solo se distinguían los ojos verdes mientras se arrastraba, y cuando logro salir penosamente de la cueva se pudo apreciar el cuerpo de Shinryu lacerado. Su brazo izquierdo estaba casi desprendido por completo por un tajo visible en su hombro, y era sostenido por las rasgadas ropas de algún cuerpo sin vida dentro de la cueva. La tela que cubría antes su pierna derecha estaba rasgada y tres visibles heridas asomaban por su muslo. Y así cojeaba y protegía su brazo mal herido, caminaba torpemente con los ojos desorbitados y en ves de sudor de su cabeza bajaba sangre, gotas de sangre que caían y se ramificaban cubriendo sus blancas mejillas. Un día entero le tomo llegar al templo, y cuando los ojos del maestro Chen Son se posaron sobre su cuerpo cayo sin sentido sobre el suelo dejando al descubierto su cuerpo semidesnudo, del que ensangrentado salían sus costillas rotas.
-Has cumplido bien Shinryu ahora eres el único ejecutor Akalim como lo dice la leyenda, debes prepararte y sanar tus heridas, porque la cacería apenas comienza y lejos esta el día en que tu seas el único alumno que quede con vida –
Ya una semana había pasado cuando Shinryu despertó, se encontraba envuelto en hierbas y vapores que salían de las rocas incandescentes que lo rodeaban y nublaban su vista, pero no necesitaba ver para identificar a su maestro, Cheng Son quien paternalmente le hablaba y cuidaba de sus heridas.
-Antes que hablar de lo sucedido quiero saber una cosa maestro- su puño derecho estaba apretado y en el fondo de sus verdes ojos Cheng Son percibió un destello de cólera, y lo siguió observando hasta que aquellos ojos revelaron que mas que cólera era el orgullo roto de Shinryu que gritaba desde el fondo de su ser.
-Ningún guerrero Akalim debe depender nunca de nadie para continuar su existencia, debe tomar lo que necesite para sobrevivir, matando si es necesario, debe sanar sus propias heridas y su vida y destino debe depender de sus propias capacidades. Por eso la herida que tengo en mi espíritu supera todas las que pudieran causarme en la cueva del destino, y mi orgullo Akalim siente que ha sido traicionado. Respóndame maestro Cheng Son, habría alcanzado mi lacerado cuerpo la negra muerte que acompaña a los que mortalmente heridos se encuentran o después del largo sueño habría podido caminar y sanar mis propias heridas. Habría soportado mi cuerpo tal castigo sin la ayuda de sus curadoras manos o habría muerto alcanzando la derrota.
Respóndame maestro y hágalo mirando a mis ojos porque la respuesta de sus labios estará llena de verdad como todas las palabras que salen de su boca, respóndame porque necesito saber si gane o fui vencido, porque solo el que vive puede proclamarse vencedor, y si seis Akalim me hirieron de muerte soy yo tan perdedor como ellos que vagan confinados a recordar su trágica muerte.
Y Cheng Son lo miro a los ojos como pocas veces lo había hecho, y la mirada recia que lo caracterizaba adquirió un matiz de serenidad que se combino con una suave voz que no dejo duda de la verdad.
– Shinryu, razón tienes en decir que solo vence quien vive, pues es igual de perdedor quien muere después de impartir muerte. Dude en recogerte cuando llegaste malherido una semana atrás, y dude porque conozco el orgullo que te caracteriza. No dudo en que te hallas levantado tu solo, buscando las plantas que ya conoces para iniciar tu sanación y que en menos de dos años habrías sanado por completo tus heridas. Pensé en hacerlo, pero eso solo daría mas ventaja a los que ahora huyen de nuestra furia, por eso te recogí y decidí sanarte yo mismo, para que la cacería se inicie lo antes posible y la purificación se extienda sobre los que no merecen nuestra sabiduría para luego terminar con nosotros y dar fin a lo que ahora somos -
Shinryu acepto las palabras de su maestro e hizo una ligera venia en señal de aprobación, luego cerro los ojos y pensó en Nishinu y en Kiveda que habían escapado dejando incompleta la primera parte de su misión, y sintió mas ganas que nunca de recuperarse y salir a buscarlos para probar una vez mas que el era el mejor.
NISHINU HUYE
- Muchos han huido y me sorprende que aun estés aquí Nishinu, eres mi mejor alumno, pero nunca serás un buen ejecutor y tú lo sabes-
Las palabras de Yin Sen Po, llegaron a los oídos de Nishinu con la sabiduría que el siempre esperaba del que era su maestro hacia tantos años.
- Tiene razón maestro Yin, pero las ovejas que huyen juntas son encontradas mas fácilmente por los lobos, y así de veloces como huyeron los discípulos del clan, así de rápido morirán cuando sean encontrados por los ejecutores-
Y el espíritu de Nishinu se lleno de imágenes de horribles muertes y vidas extintas a manos de los que la muerte habían de llevar, y vio como morían todos uno a uno, y como indefensos trataban de luchar contra el inevitable destino.
La voz de Yin Sen Po lo interrumpió cuando dejaba volar su imaginación.
- Se ha convocado una reunión en la cueva del destino, allí se reunirán todos los ejecutores y con un pacto de sangre juraran exterminar a todos los que huyeron para poder morir con honor en medio de tantos infieles que deshonran nuestra sabiduría.
Ya que te has quedado Nishinu sabiendo que como mi mejor alumno te escogería para sé un ejecutor, debes asistir a la cueva para jurar junto con los otros nueve elegidos lo que será el inicio de la purificación-
Nishinu escucho pacientemente las palabras de su maestro, y con una seria mirada respondió serenamente:
- Maestro Yin, todos somos dueños de nuestro destino aunque solo podamos moldearlo. La disolución del clan Akalim en inminente y no estaré allí cuando la sangre de todos se empiece derramar como rió desbordado ¿Un ejecutor? Muchos estarían orgullosos, y ¿Quién no querría ser uno cuando la purificación llegue? Pero matar no me satisface, y menos cuando las victimas son los que he visto crecer con tanto esfuerzo, los que he visto aprender a vivir con sacrificios y dolor en este templo, no podría hacerlo-
Nishinu empuño su espada temiendo encontrar allí mismo la muerte a manos de su maestro, pero este lo calmo con una leve sonrisa.
-Joven eres mi buen discípulo, y revolucionarias ideas surcan tu cabeza, los sentimientos en un Akalim no deben ser mostrados como tú lo haces, pues la compasión es tan solo una debilidad más, que viene a través de los sentimientos. Pero la voluntad de los hombres es fuerte, y tan fuerte es que moldea paisajes y cambia el curso de los mares.
Si así piensas mi joven Nishinu y no quieres ver morir a los que llamas tus compañeros proclámate como el único ejecutor, y acaba con todos los que pretenden traer la noche, ve a la cueva y vuelve vencedor, cambia el destino si tu voluntad es tan fuerte.
Muchas veces te he visto luchar joven discípulo, y solo a ti te he enseñado cosas que nadie en este templo conoce, porque las técnicas pasan del maestro a su mejor alumno que tiene la obligación de mejorarlas para evolucionar el arte que crece y crece robándonos la vida para perfeccionarlo.
Fuerzas no te faltan Nishinu, pero nueve Akalim solo se pueden derrotar con la astucia y la voluntad digna de los antepasados que liberaron nuestras tierras hace tanto tiempo-
Y la idea retumbo en la cabeza de Nishinu como los tambores propios de un duelo, y lo hizo meditar durante un largo rato en el que el silencio reino en la habitación
-No puedo maestro-
Y en sus ojos se veía la cólera funesta que solo puede sentir el que impotente no puede cambiar lo que tiene ante sus ojos. Cólera y dolor de no poder detener la ola de sangre que reinaría incontenible.
- Me has enseñado muchas cosas maestro, y como tu muchas veces me lo has dicho, no hay nada mas que pueda aprender de ti, pero conozco mi cuerpo y mis fuerzas, y soy consiente del inmenso poder que corre por mi sangre, pero ni tu mas poderosa técnica, ni el sol naciente servirían para alcanzar la victoria.
He intentado perfeccionarla pero aun no esta lista, así que no tengo el poder para vencerlos a todos-
-Sabio eres al reconocer tus fuerzas Nishinu, porque el guerrero orgulloso siempre encontrará la muerte mas sorpresivamente, así que nunca podrá huir de ella.
No sé si lograrías salir con vida de la cueva, pero sé que de heridas mortales estarían llenos los cuerpos de tus atacantes, porque tu espada asesina siempre busca arrebatar la vida y la furia de tus manos arrebata el alma a quien es alcanzado.
Qué harás Nishinu, ¿Huirás para ser perseguido?-
Y una vez mas Nishinu tubo ganas de ir a la cueva y enfrentar su suerte, pero una ves mas su cordura fue su guía.
-Me iré maestro, me iré esta misma noche y dudo que volvamos a vernos algún día, porque no pienso volver ni acabar con mi vida como todos ustedes planean, ni pienso enterrar lo que con tanto esfuerzo he logrado. Pero no se preocupe, este será el ultimo templo Akalim, porque aunque mis conocimientos no morirán conmigo serán legados solo a una persona, que a su vez la legara a otra si así lo quiere hasta que nuestras costumbres decidan ser olvidadas por voluntad propia y no por el sometimiento que ustedes proponen-
Yin Sen Po comprendió las palabras de Nishinu, porque hacia muchos años el había sido joven y arriesgado, y su espíritu impetuoso había contrariado muchas de las enseñanzas del templo.
Por eso sabia que Nishinu no comprendería los motivos de la purificación, sin importar cuanto tratara de explicarle.
Así pues Yin Sen miró a los ojos a Nishinu, avanzo algunos pasos y se agacho. Empezó a remover algunas tablas flojas del suelo y saco un gran cofre largo y delgado, lo levanto casi hasta el pecho poniéndose de pie y volvió a mirar a Nishinu
- Toma mi espada Nishinu, es lo ultimo que me falta por entregarte, después de todo te he enseñado ya todos mis conocimientos. Guárdala y úsala cuando te plazca, pero ten en cuenta que solo debe ser desenfundada para matar. úsala cuando desees matar porque te aseguro que en tus hábiles manos nadie sobrevivirá ante su implacable filo-
Nishinu conocía la espada de su maestro, pero cuando abrió el cofre quedo deslumbrado pues a simple vista la hoja parecía plateada, pero contra la luz el metal reflejaba un destello rojizo. Había sido incrustada con miles de fragmentos de rubíes que hacían que su destello fuera incandescente.
Aunque Nishinu prefería usar sus manos para luchar se alegro de tener en su poder la espada de su maestro, ¡Que hermosa era! Cuantas leyendas se habían tejido a su alrededor, cuantas batallas libradas. Pero aunque muchas leyendas de misteriosos poderes se habían tejido alrededor de la espada Nishinu sabia que era tan solo un pedazo de frió metal que significaba una despedida, y aunque creía que era definitiva muy en el fondo temía volver a ver a su maestro, porque lo conocía, y sabia que no le dejaría vivir mucho tiempo ¿Qué tendría preparado para el?
-La acepto lleno de orgullo maestro, no dudare en usarla para defender mi vida-
Y con miradas amenazantes se encontraron sus miradas ojos por un instante.
Yin Sen permaneció inmóvil hasta que Nishinu desvió la mirada.
-Adios maestro-
LA HITORIA PRIMERA PARTE:
Y Nishinu se acordó claramente de todo lo que había leído en su infancia y en su adolescencia del clan Akalim y su vasta historia.
Todo comenzó hace casi dos mil años en la pequeña aldea de Orokujagwa, allí vivía el pintor de manos cálidas, el de suave lienzo, el que con su pincel transformaba sentimientos Hirotomy Fushy, conocido en la aldea y en gran parte del oriente como el pintor de sueños. Dedicaba horas a la meditación, a la oración, y a enseñar a sus tres hijos el arte de la pintura, su esposa Aranime Fushy se dedicaba a conseguir lo que Hirotomy necesitaba porque el nunca abandonaba su casa.
Largas horas dedicaba a la enseñanza de sus hijos, pero solo el menor, Taito Fushy de tan solo seis años heredo la agraciada habilidad del verdadero pintor y sus pequeñas manos nunca temblaron en un trazo, ni se detuvieron jamás ante ningún pensamiento.
Hishido era el mayor de los tres hermanos, y aunque su habilidad en la danza y la pintura eran formidables, dentro de su alma habitaba un verdadero guerrero. Después de aprender las habilidades básicas de su padre recibió lecciones de su abuelo Mizuro Fushy, el mejor guerrero de la aldea pese a su avanzada edad.
Akalim seguía a Hishido en edad, y a diferencia de sus hermanos su pasión era la poesía, pasaba innumerables horas meditando con su padre, ya que pensaba que era la mejor forma de buscar la belleza del mundo. Escribía mucho, y hablaba con su madre que se sentía muy orgullosa del joven Akalim y su pasión Por eso dedico mucho tiempo a aprender el arte de la fabricación de la tinta, que era muy utilizada por su esposo y sus hijos.
La aldea permaneció en cierta forma cerrada al mundo exterior, ya que era prácticamente autónoma y autosuficiente, solo algunos mercaderes traían noticias de afuera de vez en cuando.
Poco a poco se fue gestando el rumor de una guerra en la aldea, algunos decían que las rutas ya no eran seguras, y otros hablaban de misteriosas desapariciones, en lo que todos concordaban era en afirmar que algo malo sucedía.
Una mañana Hirotomy se levantó muy temprano, y descubro a su pequeño hijo Taito pintando en un largo lienzo de tela que tenia posado en el suelo de madera de la casa, en un principio se alegro, pero la sonrisa de su rostro se borro cuando sus ojos desconcertados avistaron lo que pintaba el pequeño. ¡Guerra! Espadas asesinas y casas en llamas, heridos de muerte clamando piedad y en el fondo del lienzo dos ojos rojos amenazantes que miraban fijamente sin importar desde que ángulo se miraba la pintura.
Hirotomy se acerco lentamente a su hijo y mientras lo hacia le pregunto el porque de su inspiración. El pequeño Kaito de tan solo ocho años encogió los hombros como solo un niño lo sabe hacer, y con su dulce mirada le pregunto a su padre si acaso esa era la guerra de la que hablaba la gente.
Nishinu pensó nostálgico en como habría sido ese encuentro, en las palabras pronunciadas, en los gestos, en todos los detalles que los viejos escritos habían olvidado…
-¿Que te inspira a pintar en la fría mañana de invierno Kaito? ¿Por qué tus creadoras manos traen tragedia al dulce lienzo que tal vez solo añoraba blancas alegrías?. Que te inspira hijo mío, si tus ojos vírgenes no conocen aun la cercanía de la muerte, y mucho menos la nefasta guerra, que te inspira Kaito dímelo sin callar detalle-
Kaito se encogió de hombros y Hirotomy percibió que no lo miraba a él, lentamente se dio vuelta y vio allí parado a Akalim quien recibió su nombre por nacer una noche de luna llena y tormenta, dos cosas que pocos han visto juntas. Si, Akalim fue llamado porque para los ancestros que aun hablaban idiomas antiguos significaba lluvia resplandeciente.
Así pues vio Hirotomy a su hijo y recordó el día en que nació, pero las palabras que pronuncio el joven, de escasos once años, aquella mañana retumbaron tanto en si cabeza que casi arrasaban con ese recuerdo y muchos otros que guardaba como tesoro.
-No lo juzgues padre, porque Kaito tan solo ha pintado con sus hábiles manos las palabras que salen de mi boca.
Dicen que quien la ve nunca la olvida, dicen que llega como una ola de fuego calentando todo a su paso y que cuando gritamos tratando de evitar las llamas, ya el frío de la muerte se ha posado sobre nuestro espíritu.
Unos dicen que es roja como la sangre que todo lo inunda, otros dicen que es negra como la noche sin luna. Dicen que inspira valor, dicen que inspira miedo, dicen que puede traer a la vez tristeza y alegría. Dicen y dicen…. Tantas cosas padre que solo la imagino como un monstruo inevitable que con su mirar lo cambia todo, lo transforma para bien o para mal. Porque muchos dicen lo que otros no dicen, pero hay algo que todos dicen, que cuando llega nada vuelve a ser como fue, y lo que fue nunca volverá, porque su llegada quedará grabada para siempre atormentando nuestra existencia, porque así es la guerra padre, o al menos eso dicen...-
Hirotomy cerro los puños y sus ojos brillaron como a punto de dejar correr una lagrima por su rostro, porque conocía lo inevitable, y sabia que todos sus intentos por mantener a sus dos hijos menores alejados de lo que significaba la guerra habían fallado.
- Llena de poesía y verdad esta tu boca Akalim, y tus palabras las siento desgarrar mis entrañas, son muy jóvenes aun para vivir lo que se avecina. Y las ganas de llorar me torturan cuando pienso en que no crecerán como yo lo había soñado, cuando pienso Kaito el pintor, en ti joven poeta; porque en la guerra no hay lugar para ustedes, no hay lugar para ninguno de ustedes-
Por primera vez Akalim sintió que su padre tenía miedo, y por respeto a su memoria no incluyó las palabras que fueron pronunciadas aquel día en la historia de su familia, que mas adelante se volverían una reliquia para el clan que llevaría su nombre.
Hirotomy envió a sus hijos al bosque cuando las hordas enemigas se aproximaban a sitiar la ciudad, lo mismo hicieron muchos otros valientes que se quedaron luchando por sus tierras mientras sus hijos se refugiaban en campamentos ya construidos en la profundidad del bosque.
El inevitable día llego, y lo que para algunos fue guerra para otros fue una verdadera masacre, porque la sangre de los inocentes baño la aldea que tanto habían protegido y Hirotomy junto con los demás pobladores pereció en una tarde sin sol en donde truenos resplandecientes cayeron cuando las empuñadas nubes se juntaron para que lloviera sangre.
Mujeres y niños desolados en el oscuro bosque observaron el negro humo que desaparecía mientras caía la noche, olor a muerte y sed de venganza reinó para siempre en los corazones de los que nunca mas sonrieron.
NISHINU Y EL NUEVO MUNDO:
Y como el que nace y desconoce todo a su alrededor Nishinu conoció el mundo que sus ojos nunca habían visto. Ni los libros, ni las historias habían podido dar tan solo una pista de lo que realmente enfrentaría. Desembarco en el mar mediterráneo y su corazón se helo al ver tantas construcciones y cosas que nunca habría imaginado sintió miedo, frío, hambre y cierta angustia que no lo dejaba desde su huida, la angustia de ser perseguido. Y aunque vasto era el mundo que tenia ante sus ojos nunca se sentiría seguro.
Salto del barco y nado hasta algunas rocas donde pudo escalar y pisar tierra firme.
Luces y más luces. Caía la noche y todo se iluminaba, autos, gente, mucho ruido.
Nishinu había leído del mundo exterior, y sabia como se movía el mundo, pero eso no basto para no quedar perplejo con cada paso que daba y cada cosa nueva que veía. El viento golpeaba sus mojadas ropas y perdido caminaba evadiendo las luces que siempre estaban presentes, donde dormir, donde comer, hacia donde ir.
Triste historia para aquel joven de mirada inexpresiva que no entendía por que debía huir, por que todos debían morir, por que debía caminar acompañado solo de una roja espada que se convertiría en su mas fiel compañera.
El olor a comida lo detuvo.
Observo un pequeño restaurante de manteles verdes y paredes blancas cuatro parejas ocupaban el acogedor sitio y comían al aire libre en la parte de afuera.
Nishinu lo observaba todo camuflado detrás de un poste de luz.
No podía distinguir que comían desde esa distancia, pro sabia que uno de esos ocho platos seria suyo. Eligió un muchacho alto y pesado, su plato debería ser el mas grande, enfoco todo el sitio y corrió.
Y como un felino que persigue a su presa así corrió Nishinu, que salto las dos primeras mesas para caer suavemente sobre el suelo, y como dos resortes sus piernas lo elevaron de nuevo en dirección a su objetivo, Aun trataban de girar la cabeza las parejas que había saltado en un principio tratando de observar la sombra que los había cobijado cuando Nishinu tenía ya el plato en su mano y corría con sus pies apenas acariciando el suelo.
Ese fue su primer bocado en el nuevo mundo, los Akalim tomaban lo que necesitaban cuando lo necesitaban sin importar las consecuencias y eso era precisamente lo que Nishinu estaba haciendo.
Así sobrevivió la primera semana, robaba comida y dormía en los techos, era un animal salvaje en medio de la civilización, era como un niño que solo sabe hacer lo que se le ha enseñado, y poco a poco fue enfrentando un dilema.
Sus ropajes negros y sucios y el manto que cubría su cabeza lo ayudaban a camuflarse, pero no lo dejaban pasar desapercibido en medio de la multitud, tenia que esconderse las 24 horas, vivir entre las sombras, y eso era demasiada tensión para cualquier ser humano, se estaba volviendo aun mas paranoico, y la mirada inexpresiva poco a poco se convertía en desesperación.
El equilibrio mental de un Akalim lo es todo, y Nishinu lo sabia como sabia que lo estaba perdiendo. Necesitaba pasar desapercibido aprovechar la ciudad para perderse entre la gente.
Entro sigilosamente a un almacén de ropa y tomo la que le pareció más común. Lo sorprendió el ruido de la alarma del almacén mientras sacaba la ropa, pero una vez mas se valió de sus piernas para escapar en la impunidad. Corrió hasta una pequeña calle y allí mismo se transformo en lo que nunca podría ser, uno mas.
Jeans azules y una camiseta blanca con algunos estampados de personas jugando fútbol, tenis grises que le quedaban algo grandes y la mirada inexpresiva que regresaba de nuevo mientras Nishinu aprendía una valiosa lección que nunca olvidaría.
-El mejor camuflaje es el anonimato-
Decía mientras salía del callejón para confundirse entre la gente.
Los primeros meses para Nishinu estuvieron llenos de sorpresas y valiosas lecciones sobre la vida cotidiana, y aunque desconocía el idioma a veces se divertía tratando de hacerse entender mientras intentaba averiguar más y más.
Pero Nishinu no fue el único y así como el sobrevivía en la selva de concreto así aprendían día a día todos los Akalim que vagaban por el mundo totalmente nuevo para ellos. Robaban y asesinaban para conseguir lo que necesitaran, lo harían sin remordimientos y sin culpa, porque para un Akalim todo lo que este a su alcance es suyo.
