El guitarrista de los funerales es silencioso y siempre tiene una tonada triste para compartir, arrastra los pies al caminar y nunca se le ha visto sonreír.
El guitarrista de los funerales nunca se viste de negro y quienes lo conocen cuentan que todas las mañanas se levanta con la esperanza de no tener que trabajar.
El guitarrista de los funerales fue mi mejor amigo aunque nunca cruzamos palabra, siempre estuvo en los momentos de dolor. Llegaba sin ser invitado, pero nunca nadie se atrevió a decirle que se fuera.
Lo conocí desde niño y lo vi por ultima ves el día de mi entierro, el guitarrista de los funerales compuso una canción especial para mí, me tomo de la mano y me llevó a su casa, tomo un traje negro y me lo entrego, me lo puse mientras el cruzaba la puerta y dejaba su guitarra atrás.
“Que curioso” pensé mientras sonreía, no conozco ninguna tonada triste...
fin
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