Tres Sabios
El bote de escape solo contaba con espacio para un pasajero, era pequeño y más tripulación lo haría derivar en el mar.
El Dr. Vanfreidem habló primero. – Caballeros, por lo visto tenemos que tomar una decisión muy difícil y debemos hacerlo rápido, las provisiones no duraran más de dos días, y aunque no quiero aceptarlo – tomo aire para poder terminar la frase. – Solo uno de los tres vivirá – ambos lo miraban fijamente a los ojos.
- Es sencillo elegir, lo difícil será aceptar la decisión, yo propongo que lo dejemos al azar, es lo más justo – dijo el Dr. Rasumin.
El Dr. Vanfreidem se puso de pie y comenzó a hablar - ¿Dejar el destino de nuestras vidas en manos de la suerte?, no le parece esa una idea terrible Dr. Rasumin, ni usted ni yo sabemos que fuerzas rigen nuestras vidas, por lo tanto no sabemos en medio de dicha suerte quien sea el más favorecido, el azar como usted lo llama no es más que la consecución de fuerzas incomprensibles para el hombre, que favorecen a unos o a otros dependiendo de factores también desconocidos, ¿es esa su idea de justicia? – Vanfreidem miraba fijamente a Rasumin, ambos estaban de pie y hablaban con la mayor serenidad que podía ofrecer el momento, Rasumin respondió respetuosamente – no desconozco sus conocimientos en el campo de la filosofía Dr. pero si divagamos y ahondamos en discusiones sobre la justicia es probable que tardemos más del tiempo que disponemos y no lleguemos a una conclusión clara, ¿no le parece?.
El Dr. Igosashi había permanecido sentado escuchando desde que la reunión había comenzado, tenía la mirada clavada en la arena hasta que rompió su silenció y levantó la mirada. - ¿Creen ustedes que uno de nosotros merezca vivir más que los demás? – todos callaron por un largo rato, mientras la brisa los arrullaba al igual que el vaivén de las olas, finalmente Vanfreidem habló. – Tal ves deba vivir el que represente más benefició a la sociedad, pero eso sería imposible de determinar, los avances en el campo de la física del Dr. Rasumin son reconocidos en todo el mundo, al igual que sus avances en la sicología Dr. Igosashi, por mi parte ya son bien conocidos mis estudios filosóficos. Nunca podríamos determinar quien traería más beneficio, ¿no le parece caballeros?. He pensado bastante en el asunto y creo que no existe una forma de salir de este problema que sea justa desde todos los puntos de vista, he imaginado innumerables maneras de salir de este asunto y siempre termino por darme cuenta de que todos los métodos son cuestionables- se sentó y pareció sumirse en una profunda meditación. – todavía queda el azar ¿no? – dijo Rasumin mientras sacaba una moneda del bolsillo- Vanfreidem levanto la cabeza – Eso definitivamente no caballeros, me gustaría tener la posibilidad de luchar por mi vida y no resignarme a lo que determine, digamos el azar para no entrar en discusiones, mi propuesta es hacer algún tipo de prueba que tenga un ganador, ¿qué opinan caballeros? – Rasumin miró hacia el cielo y bajo la mirada hablando como para si mismo – ¡Un juego de habilidad mental! – exclamo. – Evidentemente confía mucho en su inteligencia Dr. Rasumin, al igual que el resto de nosotros, estoy de acuerdo – dijo Vanfreidem juntando sus dos manos y entrelazando los dedos mientras miraba hacia abajo.
Igosashi se levanto con una leve sonrisa en su rostro que a sus acompañantes les pareció un poco extraña – que así sea – dijo recorriéndolos con su mirada.
